La guía honesta de dos herramientas que casi nadie te explica bien y que pueden salvarte el mes cuando un cliente grande se pone a noventa días.
Te cuento una situación que probablemente ya hayas vivido. Llevas tres meses persiguiendo a un cliente bueno, por fin firmas, le facturas seis mil euros... y descubres en la letra pequeña que el plazo de pago es noventa días. Tú tienes la cuota de autónomos el día treinta, el alquiler de la oficina, el modelo trescientos tres del trimestre y un proveedor que cobra al contado. La factura está emitida, sí. El dinero, en la luna.
Ese desfase entre lo que has facturado y lo que tienes en la cuenta es donde mueren más negocios pequeños de los que te imaginas. No por falta de clientes. Por falta de liquidez. Y aquí entran dos herramientas con nombres feos que mucha gente confunde: el factoring y el confirming. Vamos a verlos despacio, porque entender la diferencia te puede ahorrar miles de euros y muchas noches sin dormir.
Antes de seguir, una advertencia. Esto no es para todo el mundo. Tienen coste, tienen requisitos y, mal usados, te comen el margen. Pero usados bien, son la diferencia entre crecer con tranquilidad y vivir asfixiado pidiendo prórrogas.
El factoring es, dicho a la pata llana, vender tus facturas pendientes de cobro a un banco o a una entidad financiera. Tú emites la factura a tu cliente, se la cedes a la entidad, esta te paga el importe (menos una comisión y unos intereses) en cuestión de días, y luego se entiende ella con tu cliente cuando llegue el vencimiento.
Lo importante: no estás pidiendo dinero prestado. Estás cobrando antes lo que ya es tuyo. La entidad financiera adelanta el cobro y se queda esperando a que tu cliente pague. Por eso, en términos contables, no aparece como deuda en tu balance (en la modalidad sin recurso, que ahora veremos).
Aquí está la diferencia que casi nadie te explica con claridad y que cambia totalmente el sentido del producto:
Mi opinión, después de ver cómo lo usan freelancers que conozco: si vas a pagar la prima del sin recurso, asegúrate de que el cliente que cedes es el que de verdad te preocupa. No tiene sentido pagar por blindar a tu cliente más cumplidor.
El confirming es el primo del factoring, pero al revés. Aquí no eres tú quien va al banco. Es tu cliente el que tiene contratado un servicio de confirming con su entidad financiera. Cuando emites la factura, la entidad de tu cliente te llama (o te manda un correo, normalmente) y te ofrece dos opciones:
Es decir: la herramienta no la has contratado tú, pero te beneficias de ella si decides anticipar. Si tu cliente es una empresa grande con confirming activo, es muy probable que tarde o temprano te llegue esta oferta.
El truco mental que te ayuda a entenderlo: en el factoring tú decides ceder tus facturas; en el confirming es tu cliente quien decide ofrecerte la opción de adelanto. Tú eliges si la aceptas o no.
No. Y aquí mucha gente se equivoca. Aceptar el adelanto tiene un coste que se descuenta de la factura. Si tienes liquidez sobrada y no necesitas el dinero ya, esperas al vencimiento natural y cobras el cien por cien. Si lo necesitas, calculas si la comisión que te clavan compensa el riesgo de seguir esperando. Es una decisión financiera, no una obligación contractual.
| Aspecto | Factoring | Confirming |
|---|---|---|
| Quién contrata | El proveedor (tú, autónomo) | El cliente que te paga |
| Quién decide adelantar | Tú | Tú decides aceptar la oferta |
| Coste habitual | Comisión 0,5%-3% + interés Euríbor + 1,5%-4% | Descuento 0,3%-2% sobre el importe |
| Riesgo de impago | Sin recurso: del banco. Con recurso: tuyo | Del banco que ofrece el confirming |
| Cuándo cobras | En 24-72 horas tras ceder la factura | El día que aceptas la oferta |
| Documentación que necesitas | Alta cliente, contrato marco, factura cedida | Solo aceptar la oferta de la entidad |
| Ideal para | Volumen alto y recurrente con buenos clientes | Trabajar con grandes empresas a plazo largo |
| Trampa habitual | Comisiones extra por estudio y mantenimiento | Tipos de descuento agresivos en plazos cortos |
Las cifras en abstracto no dicen nada. Vamos a un caso concreto que te suena a algo.
Imagina que eres consultora de marketing y emites una factura de diez mil euros a una empresa con plazo de pago a noventa días. Necesitas el dinero ya porque tienes que pagar a un colaborador y la cuota del trimestre. La entidad de factoring te ofrece anticipo sin recurso con estas condiciones:
Echamos cuentas en limpio:
¿Compensa? Depende. Si esos trescientos veinticinco euros te permiten cerrar dos proyectos nuevos que de otra manera tendrías que rechazar por falta de liquidez, es la mejor inversión del mes. Si te cargas el margen de un proyecto en el que ya ibas justo, te has metido un tiro en el pie. Por eso el cálculo no es solo financiero. Es estratégico.
Estos los he visto repetirse en autónomos que conozco bien. Apunta:
Aquí mucha gente se lía y, francamente, no es tan complicado si lo divides en tres bloques.
La factura sigue siendo tuya, sigue figurando en tu libro de IVA repercutido y sigue tributando como ingreso en el IRPF cuando se devenga. El factoring no cambia ni la base imponible ni el momento del devengo. Solo cambia quién y cuándo te paga el importe.
Las comisiones que te cobra la entidad financiera son gasto deducible en tu actividad. Lo mismo con los intereses del adelanto. Pídelas siempre con factura desglosada (algunos servicios financieros están exentos de IVA y otros no, depende del tipo de operación; tu entidad tiene que aclararlo en la factura).
Si aceptas el adelanto del confirming, el descuento que aplica el banco es también gasto financiero deducible. Lo registras en tu contabilidad como menor ingreso financiero o como gasto financiero, según el sistema de tu programa de contabilidad. En cualquier caso, el IVA repercutido de la factura original no se toca. Sigue siendo el cien por cien.
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Probar Kuentas gratisEl factoring tradicional pide un mínimo de facturación (los bancos suelen pedir cincuenta o cien mil euros anuales como suelo) y un perfil de cliente solvente. Si eres autónomo recién empezado o tu volumen es pequeño, no te van a aceptar. ¿Qué te queda?
Y oye, una verdad incómoda: si todos tus problemas de liquidez vienen de un solo cliente que paga tarde y mal, el problema no es el factoring. Es que necesitas diversificar tu cartera o subirle el precio para que el coste financiero esté ya incluido. Las herramientas de financiación no arreglan modelos de negocio frágiles, solo los maquillan.
El factoring sin recurso, normalmente no, porque no aparece como deuda en tu balance. El factoring con recurso, sí: la entidad lo computa como riesgo asumido por ti. Si vas a pedir una hipoteca o un préstamo importante en los próximos meses, ojo con esta diferencia.
Depende de la entidad. Los bancos tradicionales suelen exigir contrato marco con varias facturas al año. Las plataformas online sí permiten cesión puntual, factura a factura. Compara antes de firmar nada.
Sí. En la mayoría de modalidades de factoring, la cesión se notifica al deudor para que pague directamente a la entidad financiera. Existe el factoring "confidencial" donde no se notifica, pero es menos habitual y más caro. Avisa tú primero a tu cliente para que no haya sorpresas.
Sí. Las comisiones, intereses y gastos asociados al factoring son gasto deducible de la actividad económica, siempre que estén justificados con factura y vinculados a operaciones de tu negocio.
El banco asume la pérdida y a ti no te reclama nada. Por eso esta modalidad es más cara. Solo el banco puede rechazarte facturas concretas si considera que el cliente no es solvente.
Sí, sin problema. Cada uno cubre una situación distinta: el factoring lo activas tú con tus clientes, el confirming te llega cuando es tu cliente quien lo tiene contratado. No son excluyentes ni suman costes uno al otro.
Los bancos tradicionales suelen pedir entre cincuenta mil y cien mil euros de facturación anual y al menos un par de clientes recurrentes solventes. Las plataformas fintech bajan ese listón mucho, pero cobran más por operación.
Solo si aceptas adelantos cuando no los necesitas y vas regalando puntos de margen sin darte cuenta. Bien gestionado, es neutral o positivo: cobras antes a coste razonable y reduces el riesgo de impago, ya que el banco asume el cobro al vencimiento.
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Empieza gratis ahoraLa conclusión, te la digo sin rodeos: el factoring y el confirming son herramientas, no soluciones mágicas. Bien usadas, te dan oxígeno cuando facturas a clientes lentos pero buenos. Mal usadas, se llevan tu margen sin que te enteres. Lo importante no es el producto, es entender tu propio flujo de caja antes de firmar nada. Si lo tienes claro, decides bien. Si no, vas a lo loco y acabas pagando para tener un problema distinto.
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